Diga yo
¿Quién habitará el canto
que dobla su meta melodiosa,
sobresaltado por lo incierto sin sustancia?
¿Quién que sepa bifurcarse, transformar
la voz y hacerla carne y llenarla
de ternura todavía?
Donde se urjan más que palabras
exquisitas, semioscuras, decadentes,
caiga como rayo que nos parta, renovándonos,
sin la maldición que abre el lamento
de contínuo, día tras día...
¿Quién?
como el ángel prometido
que se espacia en sangre por nobleza
contra su gusto más puro y transmundano.
¡Diga, diga yo hasta la presencia disoluta de los glóbulos; diga yo
sin hablar bajo el rebozo de la carne
ni con la niebla sideral de las ausencias.
¡Que no manipule el vuelo!
Somos el carajo de la carne
y los siglos nos cuestan en el tiempo
y, en conspiración de tierra estéril,
todo es una verdad de angustia eterna
y no un orgasmo de mierda de los santos.
Diga yo por la sed,
por las bocas ajadas,
hambrientas, secas y golpeadas,
que se abren y diga que sanemos,
¡ay! ángeles de lepra, invocados,
renuevos que han de ser benditos
en cada herida perpetuada por palabras
de gendarmes de fe, tan soterrados,
que aún duelen
en los proyectos del futuro
y mortifican y confunden.
3-1-1985
*
Cingulum
a Antonia Kozberg Cardona
Precisemos el síndrome de la mala conducta,
obseso-maniacona.
Hagamos el trabajo necesario
porque yo quiero la paz y a Tonina, sin oprobio
¡bien librada!, con cero tolerancia.
La quiero sin su tropel de viejas quejas,
sin terquedad de cara larga.
Dulcemente desde el gyrus cingulado la comprendo.
La adivino como dueña de mi clímax.
La actualizo con buena fe de la vigilia.
Si quiere ser mi amiga que me cuente
su hondo abismo, su caída.
Que permita a mis manos
ir a rescatar sus alegrías,
que se extienda hasta el alma,
que restaure su beso.
Entonces, me deleitaré con su silueta de niña
porque soy más lobo y viejo y zorriento.
Entonces, crecerá mi ángel;
sepultaré los fracasos
que depredan mutuos pasos,
escondrijos saciados en lo oscuro.
¡Yo no llegué a su vida!
Ella llegó a la mía; infringió mi vereda.
Yo sólo dije: ¡Me encuentras!
... Seamos pues codueños
del cohabitar y cohabitados;
acordemos las paces, no seamos
rivales nunca más; complétame...
Serás Tonina, mujer, y amada
como amazona, aferrada a tu cingulum,
a la batalla sustancial, cerebro adentro.
2-4-1992
*
Kaddish / In Memoriam
(Para repetir durante los Siete Días del Shivah)
A Víctor López (1919-1995)
Aquí estás aparentemente muerto, padre mío,
y yo que te amé, separado de tí,
también estoy tendido desde el alma
y recito mi trozo de alabanza
por tu honorable vida y tus ojos ciegos.
¡No es fácil escribir sobre hombres tan llenos
de silencio, tragados por las madreperlas,
sin la predecible sensiblería de los truhanes!
¡Fuíste tan fuerte, haz por haz,
conspirador velado en las costumbres,
pero tierno como los niños lujuriosos
y traviesos, tus alumnos sedientos de secretos!
¿Cómo fue tu vida de soldado?
¿Cuántas mujeres
tuvo tu uniforme de huesos grises,
tu guapura y tu estampa,
tu donaire de poeta caribeño?
Recuerdo tus muchos libros,
tus medallas, tus diplomas de hombre brillante,
tus monedas, tus piezas de recuerdos,
tus viajes a países extraños
y tus múltiples gabardinas y cobatas y trajes
y tus vivas a la independencia y al albizuísmo,
al Fidel de los '60s, a la ciencia soviética,
a la España democrática, sin Franco...
¿Cómo fue que llegaste a los campos, a la jaragua,
para robar la Luna en Mirabales y cazar
liebres con los Luiggi,
o despasearte por la Loma de Elizalde,
cómo descubríste el Charco del Peñón
y el Salto de Collazo?
Amaste la aviación, piloto de fantasías,
y a los héroes de la Sierra Maestra
y amaste a diez piedras de tu sangre
y a tus nietas y tu casa y tu Yuya, nueva Eva.
Al final, amaste la fe con ojos ciegos
y la tristeza de perder la mitad más querida
de tu cuerpo para ganar la mitad
más gloriosa de tu alma...
¡Qué irónica plenitud el amor tiene!
Hasta los poderosos como Nimrod
caen quebrantados y se los traga Seol
para llenarlos de vida.
2.
Lev yodea marat nefsho
Aquí recuerdo tu corazón
cuando aceito esta piedra con espíritu
y la guardo en la morada clara, sin espiguillos,
para que no se hurte tu cuerpo por salteadores.
Consagro para tu tumba,
el limpio tabernáculo
para que el sol en directo queme
el plexo de tu pecho.
Ya que el corazón es nuestra roca,
que sea tu propia piedra
la que consuele tus angustias.
Sobre tu cabecera la puse
porque ya estás muerto
y se te llama a secarte
como la vid en la inopia.
¡Ya para nada sirve tu esqueleto
ni en nuestra memoria viva!
De otro modo, colocaría esta piedra
sobre tus pies, con orden
... patead, dad coces.
Pero el corazón sabe más
que el calcañar y las rodillas
y ahora vives para volar
en las sospechas de lo inefable
como el piloto, el guerrero, el navegante
en otra barca de la vida...
Creed en aras de conocer,
no esperéis la verificación a priori,
crede quiad absurdum,
crede, ut intelleges, viejo ateo.
Ahora que penetras en la realidad de la muerte,
yo aceito la piedra de tu cabecera
y te encarezco que despiertes
en la pulpa cuántica,
con ondas de contínuo movimiento
ante el gran Testigo de la Constancia de la Luz.
27-4-95
*
Timidez adolescente
A veces, yo digo que casi siempre,
el valor hace falta.
Está su cara dulce, limpia, misteriosa,
con ojos plácidos delante de nosotros
y el tambor que musita su lenguaje
(resumible encuentro in situ que aconseja:
... Díle que es adorable, que te gusta.
Que hay un divino beso sin reposo
y la voz, la tuya, que ella enmudece.
Que tus ojos se entusiasman
por hallar suaves rutas,
senderos hacia sus senos.
Hay miradas vencidas, timoratas,
enternecidas, conturbadas, imprecisas
y algunas que no te pertenecen
y así compiten en silencio
por la caducidad suicida
como si no amaras,
ni tuvieras un corazón gatuno
de uñas afiladas, con esa sed de presa,
el valor animal de algún reclamo).
A veces sientes que quitaron algo tuyo
porque está en cuerpo ajeno,
tan deliciosamente.
Una represión cultural
se vuelve cuita, aniquilación,
y yo digo casi siempre, por la pluralidad
de palabras no dichas, o calladas.
Tu corazón, sorbido en el misterio,
se acobarda y ella sonríe,
pragmáticamente sospechosa,
servida para tí y retirada
en el gran plato de oro:
las expectativas...
*
Frags. 21 al 23
Antes que yo me vuelva desamor,
o agresión o piedra de tropiezo,
yo voy por lejanía, me exilio.
Si no voy a dar la esperanza
por obsequio o a evocar por tí noblezas,
resensanchando tus límites,
no rondaré tu espacio, Vida,
no estorbaré tu sombra.
De muchos modos estarás diciendo: Véte,
no sé si queriendo crecer o reducirte
alimentada por tu solo aliento,
normas a tu gusto, sedes del tamaño.
22.
Es demasiado limpio, demasiado,
y sus ojos los tiene muy atentos.
Quiere ser felino desde el alma.
Aquí estoy, casi zorro y pantera,
casi gato, casi humano desde adentro.
Venzo a los perros seratónicos del mundo
cuando a la jauría, observo malcontento.
Mi día viene conmigo, cauteloso y temblando.
Y yo rompo almohadas de benzodiazepina.
El se esconde. Tiene miedo, igual que yo.
Es un vil animalejo, intramundano.
Espera la ráfaga del pánico sobre mi cama limpia
y en el sucio del asco, nos odiamos
por higiene de absolutos encumbrados
y la pira del temor y el orden y el reposo.
12-4-1992
*
23.
Ya comienzo a creer
que el mundo es una flecha
con tristeza, perpetuada,
y congal de mentiras
y una danza macabra
y una asfixia.
Antes la escoba a mis pies
iba cantando.
Un trapeador con el alba surgía.
No había lamentos entre nubes oscuras.
y mis ojos apetecían el sol
y ver lluvias, alcoiris, estrellas...
Un estropajo quitaba los mocos a los tristes.
Limpiaba manos sucias, lavaba
la nostalgia, derrumbes de palabras
y de las contradicciones, despercudía la ira.
Aún parecen tan lejanos los comienzos.
Si la ansiedad se desploma así,
como hasta ahora, tan suciamente, sin catharsis,
¡qué muerto estoy en vida, no lo quiero!
19-4-1992